Desde la ingenuidad o la fascinación propias del apercibimiento infantil, Fernando García Méndez concibe su obra como un conjunto movedizo en el que cada pieza contiene un mapa único, conceptual e imaginario. Activa el poder imaginativo de cada idea mediante el uso de materiales que le permiten diversificar, destruir y amplificar interpretaciones canónicas. Experimenta con el lenguaje, el color, el material, el proceso y la acción creativa. Para materializar su proyecto recurre a dispositivos y técnicas que han estado presentes en su vida personal, en su niñez y adolescencia, de las que emerge un sentido lúdico y mutable del acto creativo: materiales de construcción, métodos de ensamblaje, el graffiti o el collage. A partir del símbolo en lo cotidiano, bosqueja una mirada no lineal, abierta y reconocible, que convierte al espectador en un agente activo en interacción con la obra.
Esta idea del símbolo como emblema en eterna construcción emana de un ejercicio de polarización de distintos focos para profundizar en todas aquellas texturas intermedias, permitiéndole trascender su propia realidad y proponer nuevas perspectivas descreídas.
«En la esencia del mejor arte de nuestro tiempo está la conciencia de cómo están hechas las cosas confrontada al modo en que las cosas se nos aparecen (...) Es sorprendente cuánto deseamos ver algo que no existe». El trabajo de Fernando García Méndez tiene que ver con ese deseo de ver pautas, módulos, simetrías, ciclos. Se imbrica con Muñoz en una genealogía de artistas conscientes de esa sed, capaces de trabajar en la rendija de lo falso para armar, con carpintería y toda clase de trucos —nunca sobrará ninguno— una apariencia de verdad. Dobles ataduras, coordenadas necesarias para que el artista pueda desplegar sus trucos: «Siempre me he concedido áreas limitadas en las que trabajar, y me he preguntado cómo hacer algo significante dentro de esos límites». También Fernando García Méndez trabaja con lo limitado para evocar lo ilimitado, mediante un pensamiento no tan circular como concéntrico. O por terminar por donde empezamos, en palabras de Juan Muñoz: «Construir una mentira, levantar un lugar ficticio. Hacer el mundo más grande de lo que es».
Extracto del texto "El gran año" de Javier Montes, para el catálogo de la exposición Reunion de lo disperso, individual del artista en la sala Atico del Palacio Condes de Gabia de la Diputación de Granada, entre el 10 de Junio y el 11 de septiembre 2022